Homenaje al novelista y ensayista Rafael Sánchez Ferlosio

En el número 12 de la calla Pechúan, vivió gran parte de su vida Sánchez Ferlosio. Sonia Cea, concejala de Chamartín, ha homenajeado al que fue Premio Cervantes y Premio Nacional de las Letras Españolas en un acto donde se ha colocado una placa conmemorativa. Han asistido su viuda, Demetria Chamorro, familiares y amigos; además, de los portavoces y vocales vecinos de Chamartín.

La placa de Rafael Sánchez Ferlosio

La colocación de la placa responde al cumplimiento de un acuerdo plenario del distrito. Sánchez Ferlosio falleció en abril del 2019, el escritor sentía mucho amor por el barrio, así lo ha destacado Cea: “Era fácil encontrarle paseando por la calle López de Hoyos, Cartagena, Suero de Quiñones o por la plaza de Prosperidad, incluso se le podía ver en alguno de sus bares tomando un café y compartiendo tertulia con sus numerosos amigos”.

El objetivo de esta placa es que sirva para rememorar al novelista y recordar a sus seres queridos el cariño y admiración que siempre le tendrán en Chamartín. “Decía don Rafael que un barrio es aquel sitio donde te fían. Pues gracias, querido Rafael y querida Demetria, por haber hecho de Chamartín vuestro barrio. Queremos que siempre se recuerde a aquellos que pasaron por esta ciudad y la hicieron aún más grande”.

Vida y obra de Rafael Sánchez Ferlosio

El novelista, ensayista y lingüista Rafael Sánchez Ferlosio, perteneciente a la denominada generación de los 50, es uno de los mejores representantes de la literatura social de posguerra, corriente a la que contribuyó con su novela más famosa, “El Jarama”, con la que logró el Premio Nadal en 1955 y el de la Crítica en 1956. Fue ganador de los premios más importantes de la literatura en español como el Cervantes (2004), el Nacional de las Letras Españolas (2009) o el Nacional de Ensayo (1994).

Nació el 4 de diciembre de 1927 en Roma (Italia), donde su padre era corresponsal de ABC, pero pronto llegó a Madrid, donde se desarrolló toda su vida. Cursó estudios de arquitectura, pero los dejó por la filología semiótica y se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid.

A finales de los años 40, empezó su labor literaria publicando relatos en revistas y a su primera obra, “Industrias y andanzas de Alfanhui” (1951), le que siguió “El Jarama”, su consagración como escritor.

Entre sus creaciones posteriores figuran “Alfanhui y otros cuentos” (1961); “Dientes, pólvora, febrero” (1961); “El corazón caliente” (1961); “La semana del jardín” (1974); “El huésped de las nieves” (1983); “El testimonio de Yarfoz” (1986) o “La homilía del ratón” (1986).

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